Compartir o no compartir, esa es la cuestión

Seguridad y privacidad

A pesar de los intentos por conseguir un Internet más seguro, estamos de acuerdo en que es necesario revisar periódicamente nuestros hábitos a cambiar y mejorar. Un Internet más seguro comienza con una actualización al día de nuestro software de seguridad -como F-Secure SAFE– en todos nuestros dispositivos, usar contraseñas únicas y elaboradas para nuestras cuentas importantes, alojarlas en un manager de contraseñas, así como hacer copias de seguridad de nuestro ordenador y teléfono móvil.

Pero las precauciones no acaban aquí. Compartir en Internet -mucho y con mucha gente- es lo que hace tan maravilloso a Internet, pero también lo hace potencialmente peligroso. Todo lo que haga online puede ser contagioso.

Si es víctima de un ataque de phishing, usted podría sin saberlo esparcir esta estafa cibernética a todos sus contactos. Del mismo modo, si sucumbe ante un fraude a través de una red social, todo su contenido allí alojado estaría comprometido.

Es por esto que un Internet seguro requiere que todos nosotros seamos usuarios responsables con lo que compartimos en la red.

Hay ciertas cosas que no debería compartir bajo ningún concepto, como las contraseñas de sus cuentas o su red Wifi, así como los códigos de acceso a sus dispositivos. Es tan solo cuestión de sentido común. Sin embargo, muchos usuarios aún siguen compartiendo información que podría facilitar a los delincuentes informáticos averiguar sus contraseñas o preguntas de seguridad en cuentas y redes sociales: nombres de mascotas, cumpleaños o nombres relacionados con su infancia.

Una manera inteligente de compartir en Internet precisa de nuevas maneras de pensar a la hora de subir fotos. Los que han crecido en la era de Facebook tienen una percepción muy diferente sobre lo que significa tener un rastro de imágenes que los seguirá de por vida, que sus padres que han vivido sin un teléfono con cámara hasta hace unos años.

Tanto padres como hijos necesitan ponerse en la mentalidad del otro para entender su visión a la hora de compartir imágenes en Internet.

Pero no todas las fotos que compartimos valen lo mismo y esto es algo a tener en cuenta: las imágenes subidas a Instagram que incluyen una cara tienen “un 38% más de ‘likes’ que otra sin cara”. Y cuanto más provocativa sea la foto, más difusión tendrá y más posibilidades de perseguirte durante el resto de tu vida.

Pero tampoco hay que volverse paranoico. Con cientos de millones de imágenes subidas a Facebook cada día, las posibilidades de que una de sus fotografías destaque lo suficiente como para destruirle la vida se diluyen entre la masa.

Aun así, las fotos que comparta podrían facilitarle a personas extrañas un acercamiento virtual a su vida y la de sus hijos que podría desembocar en peligros y complicaciones innecesarios. Por no decir que cualquier imagen que usted suba a Internet puede ser fácilmente descargada, copiada y compartida en cualquier contexto que ya no controla.

Por esto, un Internet más seguro no es solo un software actualizado o una contraseña fuerte, sino también saber cómo funciona la configuración de la seguridad y controlar con quien está compartido. Pensar antes de darle al ‘click’, así de simple.

De esta manera, ayuda a protegerse no solo a usted mismo, también está protegiendo a sus amigos, su familia y al resto de la comunidad de Internet.

[Imagen de See-ming Lee | Flickr]

 

 

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