Amenazas Persistentes Avanzadas: con la mira en el usuario

Seguridad y privacidad

La gestión de la seguridad mediante la adopción de un enfoque basado en riesgos para administrar las Amenazas Persistentes Avanzadas (APT por sus siglas en inglés) dentro de cada compañía resulta esencial dentro de una economía global al borde de una ciberguerra.

La experiencia nos indica que las empresas que creen tener mayores probabilidades de sufrir una Amenaza Persistente Avanzada implementan un enfoque escalonado para gestionar la seguridad de sus sistemas.

Habitualmente, sin importar la geografía, es común considerar que a mayor probabilidad percibida de ser un posible blanco del cibercrimen, mayor será la consideración que adquieren las Amenazas Persistentes Avanzadas en términos de tecnología, de administración del conocimiento para generar mayor grado de conciencia general, gestión de proveedores, gestión de incidentes y atención de los ejecutivos. Esta actividad y el esfuerzo consiguiente son excelentes para proteger la información.

Las Amenazas Persistentes Avanzadas han sido parte del mercado de seguridad como un motor de innovación que ha beneficiado de forma decidida al cibercrimen, estableciendo un acelerador que evolucionó los modelos de ataque y las arquitecturas utilizadas para tal fin.

Las Amenazas Persistentes Avanzadas deben ser calificadas como amenazas evolucionadas. En la actualidad existe una brecha entre el conocimiento de la naturaleza de las Amenazas Persistentes Avanzadas y cómo una empresa debe actuar frente a ellas.

La inmadurez profesional reinante, para hacer frente a una Amenaza Persistente Avanzada queda demostrada cuando vemos que la mayor parte de las empresas utilizan mecanismos inocuos para defenderse de esta amenaza.

Vemos como alternativa el uso de las tecnologías perimetrales de red, así como los antivirus y aplicaciones que combaten el malware.

Estos controles son adecuados para la defensa ante ataques convencionales, pero ciertamente no son los adecuados para prevenir las Amenazas Persistente Avanzadas, que combinan técnicas de ingeniería social para quebrar al eslabón más débil, “el usuario final”.

Las Amenazas Persistentes Avanzadas generalmente explotan “amenazas de día cero”, que son vulnerabilidades desconocidas y que los antivirus no detectan. Comúnmente muchas Amenazas Persistentes Avanzadas irrumpen en los sistemas de las empresas por ataques de tipo “spear phishing”, respaldados por un serio trabajo de ingeniería social, que los vuelve mucho más efectivos.

Lo más apropiado para estos casos es aplicar la segregación de redes y hacer docencia persistente en materia de seguridad del correo electrónico con todos los usuarios, sin importar su categoría. También es imperativo revisar las políticas de interacción con proveedores y terceras partes y crear conciencia interna de las consecuencias que puede tener la flexibilidad en este sentido. En el actual estado del arte de la seguridad, es necesario que los datos que se externalizan estén protegidos, aun cuando el propio proveedor de un servicio experimente un ataque de tipo APT.

Por Marcelo Lozano, experto en seguridad digital.
@rmarcelozano

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