Tres tipos de amenazas a la privacidad

Seguridad y privacidad

Hemos hablado muchas veces sobre la privacidad en la red en la actualidad. Algunos sostienen que la privacidad está muerta, y que sólo queda hacerle frente. Otros son un poco menos pesimistas, pero sin embargo, todos coinciden que en nuestra sociedad actual se debe redefinir qué se entiende por privacidad y cuáles son los límites de las empresas y los gobiernos.

La amenaza a la privacidad no es un monolítico. En realidad existen diferentes formas de ponerla en jaque y hasta a veces se confunden. Por esto, queremos mostrar un panorama de cuáles son las tres formas principales en que se amenaza a la vida privada.

Privacidad de los datos

Estamos hablando del control que existe sobre la información que se comparte. Ya sea entre los familiares, amigos, trabajo, parejas, compañeros de trabajo, etcétera. Existen herramientas para hacer esto, como las contraseñas de las cuentas en Internet, las computadoras y los dispositivos móviles y las cuestiones de privacidad en Facebook u otras redes sociales.

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Privacidad en los servicios y plataformas

¿Quién sabe más sobre tu vida?, ¿tú, tu pareja o Facebook? Lo más probable es que sean los proveedores del servicio o las plataformas que utilices. Recuerda que prácticamente allí colocas tu vida social (y eso que no estamos hablando de las personas que publican TODO en Facebook). Esto significa que los proveedores de las plataformas saben de tus gustos, estados de ánimos, preferencias y todo se encuentra organizado y catalogado para ofrecer mejor servicio a quien los contrate. Basta recordar el estudio que publicó Facebook sobre cómo nos comportamos cuando estamos en pareja. ¿Sorprendidos?

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Pero, ¿qué hacen exactamente estas empresas con nuestros datos? Se sabe que si no se está pagando por un servicio o aplicación, entonces tú eres el producto. La gran oferta de servicios gratuitos en la red es posible gracias a modelos de negocios que utilizan la enorme base de datos que se genera de su uso. Recordemos que estamos en una época en la que las agencias de publicidad y marketing necesitan definir de la mejor forma al público para ofrecerles productos y servicios acorde a su gusto y de la mejor forma posible.

El problema principal con el proveedor de la privacidad es que no existen tantas herramientas en el mercado para cuidarse. Al aceptar los términos y condiciones, el proveedor de servicios puede utilizar la información libremente según tus objetivos, sin importar la contraseña que utilices. Para evitar esto, uno de los caminos a seguir es elegir qué información se comparte con la compañía, es decir, qué información se carga (o no) en las biografías. Basta recordar el experimento que hicimos en Londres hace pocas semanas, donde confirmamos que las personas están dispuestas a cualquier cosa con tal de tener WiFi gratis.

Autoridad en la privacidad

La seguridad y la privacidad en Internet son en gran medida impuestas por la legislación y la confianza, no por medios técnicos como la encriptación. Pero no esperes que la ley te proteja si haces un crimen. Las autoridades pueden romper tu privacidad si lo demuestran. Esto puede ser un buen compromiso que guarda tanto nuestra privacidad y la seguridad, siempre y cuando las autoridades sean dignas de confianza.

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Pero, ¿qué ocurre si estas no lo son? La transparencia y el control, después de todo son lo que les facilita el trabajo a las autoridades. Por ejemplo, la privacidad puede significar una forma de colaborar con el terrorismo, o al menos así lo sostienen en el FBI, lo que podría justificar que utilicen su poder más allá de los límites. Por esto la línea que separa la privacidad y el abuso es muy delgada. Sobre todo después de las declaraciones de Edward Snowden.

Es evidente que los datos recogidos por los Estados Unidos están mal utilizados. La Unión Europea y las Naciones Unidas probablemente no son organizaciones terroristas muy peligrosas, pero aun así figuran en la lista de objetivos. Se supone también que datos recogidos por las autoridades para vigilar son bien utilizados y sobre todo, “por nuestra seguridad”. Pero hay que tener en cuenta que si una sola persona, Edward Snowden, pudo salir con datos secretos, ¿cuántas personas como él habrá pero que guardan el silencio? Y no hablamos solamente de personas de los Estados Unidos.

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Entonces, ¿qué podemos hacer en este contexto? Para empezar, comenzar a utilizar la encriptación y la navegación anónima, ya sea por medio de una VPN o en la red Tor. Otra forma es apoyando a organizaciones como EFF. Lo importante en esta cuestión es entender que la tecnología no es la solución óptima, porque esto no es un problema técnico, es un problema político. Se supone que los problemas políticos que hay que resolver en las votaciones, pero sabemos que el mundo no funciona así.

Con información de The threee kinds of privacy threats.

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